Las plantaciones de Kalena: historia viva detrás de cada mate

Las plantaciones de Kalena: historia viva detrás de cada mate

Más de 49 años creciendo en Misiones, cosecha manual y una yerba mate que cambia con cada estación.

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Hay tardes en Misiones que parecen hechas para el mate. Frías, tranquilas, con ese verde que no para nunca. Y en medio de ese paisaje, nuestras plantaciones llevan décadas creciendo, cambiando y acumulando historia.

El 26 de octubre de 2025, algunas de nuestras plantas cumplieron 49 años desde su primera cosecha. Casi medio siglo de trabajo continuo, de cuidados constantes, de climas que van y vienen, siendo las protagonistas, y como tal, necesitando la atención, cuidados e incentivos para dar lo mejor.


Una inversión que se mide en décadas

Tener plantaciones de yerba mate no es un negocio de resultados rápidos. Es, antes que nada, un acto de paciencia.

Las plantas de yerba mate recién dan su primer rendimiento productivo luego de varios años de vida. Antes de eso, toda la inversión económica, de tiempo y de trabajo va hacia adelante sin retorno inmediato. Es una apuesta al largo plazo que pocos están dispuestos a sostener. Y una vez que la planta empieza a producir, el mantenimiento es constante durante todo el año, sin pausas ni temporadas de descanso.


Lo que las plantas enfrentan todo el año

Un clima que nunca es el mismo

Las plantaciones de Misiones atraviesan estaciones marcadas que afectan directamente la productividad de cada planta. Las lluvias, las heladas, los picos de calor y la humedad dejan su huella en cada hoja. No hay dos cosechas iguales. Lejos de ser un problema, es parte de la identidad de una yerba artesanal.

Cosecha manual: sin atajos

La cosecha en Kalena se realiza de forma completamente manual. Cada rama y cada hoja se selecciona a mano para proteger los gajos, cuidar la planta y asegurar que solo lo más apto llegue al proceso de elaboración.


Cada mate es único

El resultado final son hojas de yerba mate con distintas notas, aromas, texturas y colores a lo largo del año. Por este motivo, es difícil obtener un producto exactamente igual en cada temporada. Las variaciones son parte de su esencia natural, y el paladar se acostumbra a disfrutar esas sutilezas en cada nueva cebada

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